Archivo de Febrero 2008|Página de archivo por mes
Momentos Informales
En días que se echa de menos una televisión con humor sin entrar en mayores polémicas, he rescatado un vídeo con los mejores doblajes de “El Informal”.
Procesión
La Procesionaria del pino es la plaga más importante de los pinares mediterráneos. Debe su nombre de “Procesionaria” a que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión.
Las orugas construyen nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio para pasar los fríos del invierno.
Cuando llega la primavera, o finalizando el invierno (desde febrero a primeros de abril), las orugas descienden en fila al suelo, de ahí el nombre de Procesionaria; se entierran y crisalidan dentro de un capullo.
Las orugas se alimentan en invierno de las acículas de Pinos y Cedros, provocando que éstas se sequen y caigan.
El daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces.
La defoliación rara vez produce la muerte de los Pinos pero los debilita en gran medida, facilitando el ataque posterior de otras plagas. Los Pinos pequeños sí se pueden secar.
Otro daño importante son las urticarias y alergias en personas y animales domésticos.
Las orugas están recubiertas por unos pelillos urticantes que se dispersan y flotan en el aire, produciendo irritación en piel, ojos y nariz.
Doy fe de ello. Recuerdo mi infancia en estos momentos urticantes.
Cercana
La ecología es, a día de hoy, el afortunado producto de un malentendido. Por más esfuerzos que han hecho los ecólogos profesionales, aquellos que trabajan en universidades, laboratorios o estaciones de campo, para mantener bajo control el uso de la exitosa palabreja, inventada por Haeckel hace ahora siglo y medio, lo cierto es que la ecología ha proliferado por su cuenta en toda clase de lugares.
Desde los discursos de los políticos a las cajas de cereales para el desayuno, uno puede encontrársela como reclamo o argumento de casi cualquier cosa, ya sean campañas publicitarias o protestas vecinales, manuales escolares o urbanizaciones de adosados, rutas turísticas o productos de alimentación.
Hay, como en todo, casos de abuso y de deliberada confusión. Pero el balance general es positivo. Aunque no lo sepan, esos ecólogos enfadados por la expropiación semántica de que su ciencia ha sido objeto han conseguido en realidad un gran logro. Sus preocupaciones, sus temas de estudio han pasado, más o menos deformados, al acervo general de la sociedad.
Hoy son preocupaciones y temas de todos. A la vez, y aunque no se hayan dado cuenta, su propia percepción como científicos de lo que son y lo que deben ser las ciencias de la naturaleza y el medio ambiente ha ido siendo modulada por las necesidades y los intereses del conjunto de la ciudadanía. Y no se trata sólo del recurso, más o menos obligado en busca de financiación y apoyo, a los temas y las palabras de moda, ya se llamen biodiversidad, cambio climático o sostenibilidad.
Ha habido en el mundo científico y académico cambios más sutiles, pero a la larga más profundos y duraderos.
Hasta el 23 de marzo puede visitarse en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid una exposición que presenta la ecología como una ciencia cercana. Una ciencia que, a veces con pocos medios, ha aportado muchas cosas a la creación de una conciencia ambiental en la sociedad española.
8000 Gracias
Rafael de León y Arias de Saavedra, nació un jueves 6 de febrero del bisiesto 1908 en Sevilla, la actual capital de la región de Andalucía (España), en la misma calle en donde casi 34 años antes nació el conocido poeta Manuel Machado.
En el año 1926 inicia en la universidad de Granada, los estudios de la carrera
de Derecho. Allí llegó a conocer a otro insigne poeta: Federico García Lorca, con quien entabla una buena amistad. Tiene Rafael, -a decir de algunos de sus estudiosos-, una impregnación del estilo poético de García Lorca que se
rezuma a través de toda su obra.
Rafael de León pertenece por derecho propio a la denominada “Generación del 27″ de los poetas españoles, aunque un incomprensible olvido ha hecho que nunca figure en esa nómina. De ningún poeta español de este siglo que acaba, han sido tan recitadas sus poesías y tan cantadas las letras de sus canciones,
pero incomprensiblemente sigue siendo el gran ausente al hacer recuentos dentro del ámbito de la cultura popular española de posguerra. La obra poética de Rafael de León, queda dividida en esos dos grandes apartados: poesías propiamente dichas, y letras para canciones. En muchos casos unas y otras tienen un inconfundible parentesco por derivar, alimentarse o inspirarse las unas de las otras, o viceversa.
En casi toda su obra, inspirada en ambientes muy típicos de Andalucía, queda reflejado el gracejo popular andaluz, indicado por las palabras en cursiva, para mejor entender que no pertenecen al correcto lenguaje español.
Os dejo una de sus 8000 composiciones. Imposible no emocionarse.
Me lo dijeron mil veces,
mas yo nunca quise poner atención.
Cuando vinieron los llantos
ya estabas muy dentro de mi corazón.
Te esperaba hasta muy tarde,
ningún reproche te hacía;
lo más que te preguntaba
era que si me querías.
Y, bajo tus besos,
en la madrugá,
sin que tú notaras la cruz de mi angustia
solía cantar:
Te quiero más que a mis ojos,
te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.
Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.
Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro, compañero;
no debía de quererte,
no debía de quererte
y sin embargo te quiero.
Vives con unas y con otras
y na se te importa de mi soledad;
sabes que tienes un hijo
y ni el apellido le vienes a dar.
Llorando junto a la cuna
me dan las claras del día.
Mi niño no tiene padre
¡Qué pena de suerte mía!
Anda, rey de España,
vamos a dormir,
y, sin darme cuenta, en vez de la nana
yo le canto así:
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